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lunes, 6 de febrero de 2012

SIDIBABA: ¡abrete, sesamo!

El 2 de enero tuvimos el placer de ceder nuestro espacio para que Pere Pau Llistosella hiciese la presentación de su juego «Sidibaba», editado por Hurricane (una entrada sobre ese evento se puede leer aqui). Hoy toca ver un poco mejor este original juego.


«Sidibaba» es un juego semicooperativo, con malo-maloso dirigiendo el juego. Un grupo de valientes se adentra en la cueva de Alibaba (Sidibaba para los amigos, e imagino que por problemas de licencia) en la que el ladrón tiene escondidos sus tesoros. La tal cueva es un laberinto, con pasillos, giros, pasajes sin salida. Los jugadores se organizan y entran en fila. Al entrar se han repartido una serie de lámparas, en total 12, cada una de las cuales tiene una duración aproximada de 3 minutos. Cuando se terminen las 12, si aún están dentro de la cueva ¡estarán atrapados para siempre!

«Sidibaba» es una propuesta muy original por varias razones:


  • es un juego en tiempo real. El juego dura el tiempo de las lámparas, es decir, unos 36 minutos.
  • el ladrón tiene ante si el tablero con la configuración del laberinto, pero está oculto a las miradas de los demás jugadores. Estos deberán hacerse un mapa MENTAL del laberinto, recordando donde han girado y los movimientos que han hecho para intentar orientarse y no perderse.
  • lo más curioso es la visión que tienen los jugadores. El ladrón va mostrando a los jugadores una imagen de lo que ven ante ellos: si el pasillo tiene aberturas a uno u otro lado, o si solo pueden ir hacia adelante. Es como jugar a un videojuego en primera persona, en el que no ves a tu personaje sino desde tu personaje, eres él.



A medida que el juego avanza, el ladrón va consiguiendo unas fichas que le permiten moverse por el laberinto y dar caza al grupo. Cuando lo consigue les roba algunos de los tesoros que estos han ido consiguiendo por la cueva, ya que esa es la finalidad del grupo: encontrar los cofres escondidos por el ladrón.

Hemos jugado varias partidas en familia, y con los chavales lo difícil es que se den cuenta de que el juego no consiste sólo en que el grupo encuentre los tesoros y salga de la cueva. Si fuese totalmente colaborativo, esa sería la finalidad. Pero resulta que solo ganará aquel que haya conseguido más tesoros. Eso crea una competencia interna entre el grupo. El jugador que cree que tiene más tesoros tiene interés en salir de la cueva lo antes posible, pero los demás no. Esta es la otra parte divertida del juego. Los jugadores discuten sobre el camino a tomar, votan, se rebelan, pugnan por estar primeros en la fila para poder tener mayor poder de decisión. Y mientras....¡el tiempo corre en su contra!...y el ladrón se frota las manos, claro está.

En fin, un juego muy curioso y recomendable. Gráficamente, una maravilla. De tres a siete jugadores, y cuantos más jueguen mejor ya que habrá más interacción entre ellos. Atrevete a entrar en la gruta de Sidibaba y no olvides que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón.

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